ESTÁS MÁS CERCA DE TU BIENESTAR
La autoestima no aparece de la nada.
Muchas veces empieza a construirse en cómo nos miraron, en cómo nos hablaron, en lo que sentimos que había que hacer para recibir cariño, atención o calma.
Por eso, a veces, de adultos no solo nos duele lo que pasa hoy.
También se activa la forma en la que aprendimos a vernos a nosotros mismos.
Y trabajar la autoestima no siempre es “quererte más”.
A veces es empezar a cuestionar esa mirada con la que llevas años tratándote.